miércoles, 16 de febrero de 2011

Fosforito

Mientras estaba archivando en la oficina pensé en escribir un post sobre “Fosforito”. Pero para que puedas entender bien primero tendría que hacer una descripción del contexto…
Años universitarios, temprana década del noventa. Yo vivía en el departamento que había sido de mi abuela, no pagaba alquiler. Muy bien ubicado, zona cara de Buenos Aires, pero un poco añejo, con algunos caprichos cada tanto. Estaba desocupada y en plan ahorro planificado rígidamente. Fue durante el año en que me echaron del estudio en marzo y viví los doce meses siguientes con la indemnización de $ 3000 que cobré. Gastaba $ 15 por semana para comer, es decir, en mi compra semanal en el super. Mi papá no me daba un peso, yo no quería pedirle, esa es la verdad. Mi mamá había fallecido hacía poco y todavía me estaba acomodando, en realidad toda la familia estaba reacomodándose. Tenía mis ahorros, siempre ahorré medio sueldo, pero eran intocables.
Un buen día, cortocircuito en el departamento, me quedé sin luz. Detecté cuál era la luminaria pero no tenía conocimientos para meter mano y sacarla.
Le comenté a un compañero medio aparato (Fosforito) de la facu, me dijo que algo sabía de electricidad, y le dije si no se animaba a venir a casa a extraer el artefacto, aislarlo, y así yo podría continuar con mi vida. Eran ya dos días sin luz y no quería llamar a un electricista. El pobre vino, le traje una escalera y un destornillador, transpiró como una hora pero al final la luz volvió. El flasheó con mi invitación y, como me temía, días después me llamó para ir a tomar algo. Yo bajo ninguna circunstancia hubiera hecho eso y le dije que no, todo bien, muy agradecida, pero no me gustaba en absoluto…Me daba pena pero no daba. Las cosas se fueron enfriando y lo vi unas pocas veces más por los pasillos de la facu.
Mi vida era muy sórdida por aquella época. Lo bueno eran mis amigas.
Mucho estudio, buenas notas, poca plata, mucha disciplina, seguía enganchada con el cuarto que me daba bolilla pero como amigo. Cuando me dediqué a buscar trabajo pasé por miles de entrevistas, a lo largo y a lo ancho de la ciudad, cuando conseguí uno fue una porquería, pero me sirvió para no gastarme los ahorros.
Mientras trabajaba ahí se suicidó el hijo mayor del socio de mi papá, no era íntimo amigo mío pero sí gente muy cercana.
A los pocos meses conseguí un buen trabajo y luego vinieron cuatro años de bonanza económica.

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miércoles, 21 de octubre de 2009

Imperdibles de Sisi 2

Disculpá mi falta de atención al blog, es que mi vida es una continua carrera hacia...no sé hacia dónde, sólo sé que voy ligerísimo. Con las nenas, con el trabajo, con el almuerzo/merienda/cena (qué quilombo), con el jardín, con el marido, con el negocio, con la sucesión, con los eventos sociales. Quién dijo que en los pueblos no pasa nada? Eh, creo que había sido yo.

Sin embargo, mi compañerita de trabajo sigue con su producción a toda marcha, sino mirá:

- Mi cabeza es una computadora; cuando dejo de pensar, se me ACOMODA todo.
- Todos tenemos un don: yo tengo el don de la PACIENCIA.
- Lo otro es la bisagra, no, la CHATARRA…Bue, no sé cómo se dice…
- Viste la OLADISCA que se mató?
- En mi casa hay un ESPÍRITU que no quiere a los chicos, ya me he dado cuenta, porque me doy vuelta y siempre le pasa algo al chiquito.

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Sin explicación

Ayer a la noche acosté a la bebé, me acosté yo, entrelacé las manos y me puse a escuchar. Puro silencio. La respiración tranquila de la bebita calentita, con el estómago llenito, durmiendo en paz con su mamá cerca, vigilando que no le falte nada.
Por mi mente desfilaban pensamientos, preguntas.
Por qué son tan pocos los bebés que pueden tener eso? Por qué tantos tienen que
sufrir hambre, frío, enfermedades?
En este mismo momento, en este mismo mundo, muchas mujeres y niños son violados, golpeados, raptados para ser sometidos sexualmente, asesinados. Muchos viven el horror de la guerra, ven cosas que yo jamás imaginaría que existen. Un profesor de la facultad, no me acuerdo en qué contexto, comentaba que las personas construyen su realidad a partir de lo que perciben. Por qué en mi realidad conviven tantas cosas lejanas, cosas con las que yo no tuve ni tengo contacto pero que sé que están ahí a la vuelta de la esquina.
Por qué tan poca gente tiene este poquito que yo tengo.
Una cama limpia y cómoda, un baño completo con agua caliente para ducharme cuando se me canta. Un sueldo a fin de mes ganado honestamente.
Dios mío, que nunca tengamos que pasar el calvario de extraviar una hija en un segundo de descuido y no saber más de ella.
Por qué tantos seres humanos sienten placer al ver sufrir a otros. No me vas a decir que el tipo que va al burdel y paga por "esos servicios" no sabe lo que hace. Te hablo del empresario pujante, del político, del comisario, del juez. De gente que en la oscuridad hace cosas que no le gustaría que le hicieran. Por qué gozan con eso? Tan rematadamente locos están? Por qué miran para otro lado si saben, saben todo lo que pasa. Y no les gustaría que una hija suya pasara por eso, bien que no.
Quiénes son? Dónde están? Cómo hacer que no gocen con eso?
Puedo entender la desesperación de un padre por salvar un hijo que necesita un trasplante. Pero no que el órgano en cuestion llegue robado, sustraído de esa forma que todos sabemos.
Tanta porquería suelta por ahí.
...
Y encima ahora me vuelven a meter la mano en el bolsillo con la jubilación.
Yo no quiero que el estado me descuente nada de mi sueldo. Tampoco quiero dejar de aportar al sistema de jubilación privada. Qué pocas opciones tenemos.
...
Situación: cumpleaños con fiesta de disfraces incluída de mi sobrina de DIEZ años. Las chicas bailan las canciones que pone mi cuñada desde la computadora, tiene miles.
Mueve el ombligo, muevelo oh oh oh. Todo bien.
Regaeton. No me gusta pero tiene ritmo. Todo bien, sigan chicas.
En eso presto un poco más de atención y leo el título de la canción "Tremendo c...".
Le digo a mi cuñada: "Cómo les vas a poner esta canción, es una porquería!"
Me contesta de mal modo: "Si están bien educadas pueden escuchar cualquier cosa, no seas...rebuscada, eh?!"
Le digo aunque creo que no me escucha: "Esta canción es una porquería, tienen DIEZ años nada más".
En fin, no digo criarlas en un taper, pero es un cumpleaños infantil, tenés miles de canciones para elegir, por qué justo esa? Qué necesidad tenés de refregarles ese lenguaje habiendo otras opciones más acordes a su edad? Qué criterio pueden tener esas nenas? Los padres no tendríamos que mostrarles las mejores opciones en estos casos? Yo digo muchas malas palabras, pero el abuso en los medios de comunicación me parece patético. Deberían dar el ejemplo.
...

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viernes, 22 de agosto de 2008

La ira

Leyendo este post de C me puse a pensar en los frecuentes ataques de ira que sufro. Por pavadas, en general.
Cuando puedo cuento hasta diez y espero que se me pasen. Cuando no, lo más probable es que me descargue con un portazo (cualquier puerta me viene bien: heladeras, alacenas, habitaciones, placards), gritando alguna "mala palabra" o tirando algún objeto por el aire, por ejemplo los juguetes que tengo que levantar del piso por enésima vez.
Esto no es nuevo. En mi adolescencia solía "calentarme" bastante con mis hermanos y gritando algo fuerte daba un portazo.
Cuando me fui a vivir a Buenos Aires la cosa cambió. Supongo que el cambio de vida me calmó y pensé que no iba a sufrirlos más. En vez de ataques de ira experimenté ataques de pánico, que son peores.
En mis épocas doradas de yoga los evité a ambos, sin embargo me sentía más depresiva que otra cosa, o tal vez empecé yoga para calmar los ataques de pánico. Qué se yo por qué mis reacciones son tan negativas, qué tengo en los genes.
Por qué no hay cosa que me venga bien.
Por qué todavía no sé qué es lo que realmente me gusta hacer en esta vida.
Por qué no me conozco.
Por qué tengo "dormidos" los buenos sentimientos y despiertos los malos.

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miércoles, 20 de febrero de 2008

Accidentes domésticos

Leyendo el blog de C sobre el tema de accidentes domésticos me acordé de algunos que quiero compartir con vos. Son horribles pero han sucedido, y con consecuencias trágicas. Mi intención es alertarte, viste que si a veces no te cuentan no te imaginás que pueden pasar. Te doy los detalles necesarios porque la verdad es que no me gusta explayarme sobre estos temas, pero todos causaron la muerte del accidentado.

1) Elemento: macetón con barro hasta la mitad. Hechos: el niño (sin supervisión de adultos en ese momento) de aproximadamente 2 años se apoyó en el borde, balanceó y quedó con la cabeza sumergida en el barro asfixiándose al no poder liberarse solo.
2) Elemento: fuego. Hechos: el adolescente accidentalmente rozó el fuego de la parrilla con su pelo y enseguida ardió éste y luego su ropa. Por favor, en estos casos atarse muy bien el pelo.
3) Elemento: estufa. Hechos: la niña de 5 años (sin supervisión de adultos en ese momento) accidentalmente rozó la estufa con su ropa que ardió enseguida.
4) Elemento: pileta. Hechos: el niño de 3 años se escapó solo (durante un velorio) a una casa vecina en la cual había una pileta sin protección y semivacía. Se cayó dentro de ella y se ahogó.
5) Elemento: caballo. Hechos: el niño de 7 años sabía andar a caballo y en ese momento estaba incluso con supervisión de adultos. Sin embargo el caballo lo tiró al piso y se golpeó la cabeza.

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martes, 6 de noviembre de 2007

Actualización

Estoy mejor. Las pérdidas y dolorcillos cesaron pero las náuseas y vómitos no. No me hice más ecografías, me haré una el jueves. Ayer fui a la doctora y justo cuando llegué salió de urgencia a atender una cesárea. Volveré el viernes con la eco.
Tengo mucho trabajo y del feo. Ayer me puse al día con la lectura de blogs.
Por la ventana veo el campo verde lleno de caballos y el cielo azul.
Acá en la oficina está Sisi sellando papeles cual cajero bancario pagando jubilaciones.
Me siento como en el limbo.

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viernes, 26 de octubre de 2007

Casas con nombre propio

Al pasar por una de las casas del pueblo me acordé de que en una época la gente le ponía nombre a su casa. Era muy común ver el cartelito de madera en el cantero de adelante o el hierro forjado con forma de letras adosado a la pared del frente. Algunos lo acompañaban con el famoso enanito de jardín para que no se sintiera tan solo.
Hay algunos lugares donde esta costumbre sigue vigente, en general en aquellas ciudades donde se vacaciona. Me acuerdo de haber visto muchas casas así en Mar del Plata y Miramar.
Acá en el pueblo ya no hay más. No es que me gustaran, de hecho nunca le pondría el cartelito a la mía. Qué nombre podría ponerle? Hortensia? Juanita?
Pero esa casa era conocida por todos por su nombre, y cuando la vendieron, lo primero que hizo el nuevo dueño fue remodelar el frente y mandar el cartelito a volar.

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lunes, 22 de octubre de 2007

Harta de la rutina, o no tanto.

Definitivamente todos tenemos días buenos y malos. Hoy, sin ir más lejos, me levanté e hice lo mismo que de costumbre. Me saqué el pijama y abrí el placard para elegir la ropa de turno. Como siempre mi marido hizo sus flexiones y al terminar se paró al lado mío a esperar que yo terminara, porque como nuestro placard tiene puertas corredizas, si yo tengo mi lado completamente abierto, el lado de él queda completamente cerrado. Y ya me molestó.
Después fui al baño, me peiné y me dirigí a lavarme los dientes, pero vino él, como siempre y comenzó a revolotear buscando el peine, el desodorante y la mar en coche. “Pucha”, pensé, “por qué no lo hace después de bañarse? Cada vez que vengo a peinarme y lavarme los dientes tengo que tener una persona revisando cajones, mirándose en el espejo por detrás de mí”…Es que él tiene su secuencia y yo la mía, y ninguno de los dos piensa cambiarla. Qué rompecocos!
Volví a la pieza a continuar con lo que estaba haciendo, sabiendo que en cualquier momento caía piedra sin llover y entonces yo aprovecharía para volver al baño a lavarme los dientes. Así fue.
Luego él siguió vistiéndose y bajé a preparar todo para salir en el auto a laburar.
La rutina es algo rarísimo, cuando la seguís te embola, y cuando no te genera ansiedad, como un miedo a lo desconocido. Y mi vida es bastante rutinaria, sobre todo ahora que tengo una hija pequeña.

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lunes, 10 de septiembre de 2007

Contrastes

El viernes viajé a Buenos Aires. Aproveché para hacer varias compras ya que en este pueblo donde vivo el shopping no existe. Necesitaba un repuesto para un ventilador, zapatos, ir a revisar el departamento, revelar fotos digitales, y demás. Transcurrió casi un año desde la última vez que fui y debo decir que si bien cambió un poco la superficie, el fondo sigue siendo igual.
Realmente me gusta ir de vez en cuando, caminar por Corrientes, Santa Fe, Cnel.Díaz, visitar los lugares que antes eran cotidianos y ver que la misma gente está ahí. Los chicos del estacionamiento, los porteros, los de la pizzería. También los mismos ruidos están ahí: los bocinazos, caños de escape, ambulancias, obras en construcción.
Hoy en día no volvería a vivir ahí, no en el mismo lugar y con mi pequeña. Acá es otra cosa. No tiene precio ver el campo desde la ventana de tu cuarto al levantarte y al acostarte. Ver el cielo completo, sin edificios que se interpongan, a lo sumo algún árbol. Respirar aire puro, sin olores (salvo cuando hay viento norte) ni humos desagradables. Ver jugar a tu hija en el parque de tu propia casa sin tener que mirar para los cuatro costados continuamente.
Mientras caminaba iba pensando en estas cosas. Mientras miraba un Homero Simpson inflable anclado en una esquina de la calle Florida con un cartel que decía VOTE HOMERO, rodeado por gente sacándole fotos y acosado por una señora de edad preguntando “Quién es Homero? Quién es Homero?”. Mientras viajaba parada en subte (línea D a Catedral) debajo del molesto ventilador observando rostros impávidos. Mientras miraba mujeres impecablemente vestidas y peinadas que iban y volvían de trabajar. Mientras me cruzaba con gente gesticulando y hablando sola por la calle. Mientras manejaba el auto prestando atención a peatones, ciclistas, semáforos, taxis, bondis, mano y contramano, autobombas y baches. Mientras ojeaba vidrieras con ropa horrible y carísima. Mientras paseaba por Buenos Aires en un día bastante caluroso mirando el reloj.

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lunes, 3 de septiembre de 2007

La vida simple

Salí del trabajo al mediodía, fui a buscar a mi hija al jardín en auto, observando el campo y el cielo azul, pasé por la casa de mis suegros un segundo, llegué a casa, almorzamos, les di de comer a las perras, me puse a plantar unos gajos que me dio Sisi y mientras tanto le di el balde y las palitas a mi hija para que jugara con tierra, luego llegó la niñera y me vine de vuelta al trabajo.
Cómo NO extraño vivir en Capital los días primaverales!!

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martes, 28 de agosto de 2007

Una simple sopapa

Hace unas dos o tres semanas que se encaprichó el agua en el lavatorio del baño. Independientemente del usuario o del horario, a los pocos segundos de abrir la canilla comenzaba a subir el nivel y había que cerrarla para evitar el desborde. Con mi marido nos turnamos con la sopapa pero no hubo caso. Qué porquería se atravesó en el caño nunca lo sabremos.
Ayer a la noche le lavé las manitos y la cara a mi hija y otra vez comenzó el asunto. Tomé la sopapa y con fuerza le di a la matraca hasta que en un punto se escuchó un ruido en la cañería y pum!, el agua bajó. Ya no se estancó más.
Qué cosa, yo sentí que en ese momento había un problema menos en mi vida. Fue un click.
Por temporadas me parece que se acumulan las complicaciones, se reproducen día a día, no me dan tiempo a solucionarlas. Armo una lista mental de cosas a resolver y empiezo de acuerdo con mis posibilidades, todos los días doy de baja una pero suben dos o tres, sigo así un tiempo, incluso pueden pasar algunos meses sin cambio alguno (cuesta arriba).
Hasta que de repente las fuerzas del universo hacen click y los problemas comienzan a retroceder, soluciono más de los que se generan, un poco más, otro poco más (cuesta abajo), y vuelta al equilibrio. Este sí que dura poco, es como un pequeño respiro entre tanta locura, una bocanada de aire limpio con olor a bosque.
Y anoche, con mi sopapa amiga, tuve la sensación de haber cambiado el rumbo a mi cuesta abajo.

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jueves, 16 de agosto de 2007

Soy así

Tengo varias costumbres y manías, algunas muy cómicas y otras no tanto, pero las “necesito” tanto o más que el aire que respiro.

Cuando cambian las estaciones del año mi alergia brota como las flores en primavera y provoca que me rasque la garganta y la nariz a la vez, es una picazón insoportable y un espectáculo imperdible. Me he encontrado con gente que también lo hace y la reacción es la misma: “Ay, vos también te rascás la garganta!! Por fin alguien que no me mira como si fuera un mono salvaje!!”. El que no se rasca la garganta no entiende de qué se trata.
En casa prendo las luces necesarias y nada más que esas, si veo alguna que no corresponde corro a apagarla. Lo mismo en casa ajena y en el trabajo, no me va el desperdicio de electricidad.
Toda la comida que sobra en mi casa va a parar al freezer, después veré cómo se puede aprovechar. De última va para las perras, pero no tiramos nada!!
Las toallas DEBEN estar dobladas como corresponde y en el toallero que le corresponde.
Las canillas DEBEN estar bien cerradas, sin la más mínima pérdida de agua.
Al comer hago lo mismo que el personaje de Barbra Streissand en la peli The mirror has two faces, cargo el tenedor lo más equilibradamente posible y después ÑAM!!
En mi casa no existe la ropa tirada en el piso.
En mi escritorio no existen los papeles desordenados.
Me gusta pasar la aspiradora por todos los rincones de la casa de vez en cuando, así me quedo más tranquila.
Cuando alguien tose cerca de mí aguanto la respiración durante algunos segundos (a esta costumbre me la contagió un ex novio, más maniático que yo…).
No soporto el cigarrillo, ni su olor, ni el humo, ni las cenizas, ni las colillas, ni nada que remotamente se le parezca. Nunca probé ni probaré ni nada porque lo odio, y, si bien entiendo a la gente que no puede dejarlo aunque quiera, no comprendo por qué alguna vez se les cruzó por la cabeza que debían probarlo. Lo lamento pero nunca lo entendí, y eso que mis padres y hermanos fuman bastante, a veces hasta tenía que levantarme de la mesa para no respirar el humo. Uf.
Me molestan mucho los pelitos que me crecen alrededor de la frente y se me vienen a la cara porque no hay manera de sujetarlos. Me hacen picar!!
Me gustan los besos con gusto a menta.
Lo primero que hago al mirarme al espejo es apretarme la cara.
Si algún anillo me aprieta un poquito, me lo saco inmediatamente. Aunque sea la alianza matrimonial (durante mi embarazo voló).
No uso aros colgantes porque me hacen doler las orejas.
Es muy raro que camine por el centro de la vereda, en general voy por las orillas.
Odio pisar baldosas flojas, pero siempre se las arreglan para ubicarse debajo de mis pies.
Me molesta el pelo mojado por la lluvia o al salir de la pileta. Es indomable.
Las uñas, cortas por favor.
Los dientes, limpios por favor.
No voy a la peluquería porque no me gusta que me toquen el pelo.
Me pone de malhumor la gente que en vez de llamarme me da golpecitos con el dedo índice en los hombros o la espalda. Noooooo me toques por favor, me enfurece, mejor decí mi nombre que escucho perfectamente.
Me revienta que toda la gente le dé porquerías a mi hija para que coma, por qué?

Más de uno pensará que soy insoportable, pero no es así. Muy poca gente sabe que tengo estas costumbres y manías, vivo mi vida tranquila y silenciosamente exigiéndome respeto hacia los demás, aunque en mi interior hay un rebelde way torbellino.

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viernes, 3 de agosto de 2007

Mi vecina es una diosa

Mi vecina es una diosa, pero diosa diosa, no solamente de las que son lindas y se creen lindas, sino que a nivel pueblo es considerada la más linda, desde que tengo uso de razón.
Sinceramente su cara es muuuuy linda, su cuerpo también, aunque como todas las que pasamos los treinta y algún embarazo mejor no mirarlo de cerca. Ella se da cuenta y mientras se pasea por la pileta se pone unos bellos pareos o shorts que tapan la cola y caderas. Es obvio que no quiere que le vean esa parte, es su punto débil.
Nunca la vas a ver sin sus anteojos negros, jamás se los saca. Y con razón: una vez la vi de cerca sin ellos y tiene unas patas de gallo bárbaras. Eso si, desde septiembre hasta marzo se pasa el día entero tomando sol, horas y horas de rayos ultravioletas. Así consigue un bronceado espectacular, parejo, duradero y muy sentador. Cómo hace para que no le quede la marca de los anteojos en la cara no lo sé.
Tiene un trabajito administrativo por las mañanas en la oficina de su cuñado, al cual va vestida como voy yo a un casamiento. No sé si la ropa es buena, pero de lejos se ve espléndida. Nunca una mancha, nunca un accesorio fuera de lugar, nunca un tropezón con esos tacos, aunque entre y salga de la casa y el auto cien veces en el día (nuestra calle es de tierra).
De vez en cuando se la ve barriendo el garage, pasando el plumero a los postigos o limpiando vidrios, sin embargo no veo que adecue su vestimenta a dichas tareas, sigue de punta en blanco. Supongo que muchas actuarían de forma similar con la ayuda de sus dos empleadas domésticas.
Sumen a eso una personalidad carismática. Resultado: irresistible.
Aclaro: esto es lo que se ve de afuera, de ningún modo tengo acceso a su intimidad.
En ese aspecto mi vida es totalmente opuesta. Ya ni me acuerdo cuándo compré la ropa que uso, no voy a la peluquería, no voy a la manicura ni pedicura ni depiladora, si tengo que limpiar la casa uso ropa adecuada porque siempre me ensucio o la rompo, al subir y bajar del auto me mancho los pantalones con tierra, lo mismo si me saltan mis perras. Ni hablar del trabajo: 9 horas por día en la oficina, vestida con lo primero que encuentro en el ropero. Recibo ayuda de una sola empleada doméstica que viene por las tardes a cuidar a mi chiquita y que limpia mientras la nena duerme (si no es que falta por hache o por be).
No tengo tiempo ni de ponerme a pensar en mi apariencia, ni me importa, total quién corno me mira? Qué me importa incluso que me miren y piensen “qué mal se viste” o “podría vestirse mejor”? Vale la pena vivir como diosa? Está bueno llamar la atención con la apariencia física? Qué se siente al sentirse aceptado u observado por todo el mundo?
Antes de ayer la ví a ella caminando por la calle y a la vez miré mi reflejo en el espejito del auto, no pude evitar la comparación... Y salí perdiendo.

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