viernes, 22 de agosto de 2008

La ira

Leyendo este post de C me puse a pensar en los frecuentes ataques de ira que sufro. Por pavadas, en general.
Cuando puedo cuento hasta diez y espero que se me pasen. Cuando no, lo más probable es que me descargue con un portazo (cualquier puerta me viene bien: heladeras, alacenas, habitaciones, placards), gritando alguna "mala palabra" o tirando algún objeto por el aire, por ejemplo los juguetes que tengo que levantar del piso por enésima vez.
Esto no es nuevo. En mi adolescencia solía "calentarme" bastante con mis hermanos y gritando algo fuerte daba un portazo.
Cuando me fui a vivir a Buenos Aires la cosa cambió. Supongo que el cambio de vida me calmó y pensé que no iba a sufrirlos más. En vez de ataques de ira experimenté ataques de pánico, que son peores.
En mis épocas doradas de yoga los evité a ambos, sin embargo me sentía más depresiva que otra cosa, o tal vez empecé yoga para calmar los ataques de pánico. Qué se yo por qué mis reacciones son tan negativas, qué tengo en los genes.
Por qué no hay cosa que me venga bien.
Por qué todavía no sé qué es lo que realmente me gusta hacer en esta vida.
Por qué no me conozco.
Por qué tengo "dormidos" los buenos sentimientos y despiertos los malos.

Etiquetas: , , ,

lunes, 3 de diciembre de 2007

Incidente aéreo - I

Como te mencioné en uno de los posts sobre ataques de pánico, viví un incidente aéreo muy decisivo dos años antes de que aquellos comenzaran, el cual provocó principalmente que mis miedos tomaran envión.
Resulta que fui a visitar unos días a mi amiga, sola. Más allá de que me caí de la bici una semana después de haber llegado y me ligué tres puntos en una rodilla (Dios bendiga al seguro de viajero), fue un viaje bárbaro, disfruté y descansé a lo loco luego de haber vivido jornadas muy estresantes en el trabajo.
Tenía reservado un vuelo con escalas, pero a último momento uno se canceló y me dieron un vale para cambiar en otra aerolínea. Fui a United y me dieron un boleto con un horario más conveniente así que me quedé contenta. Para qué.
El primer vuelo todo bien. Hice el cambio de avión y en el momento del despegue, PAF, se oye (incluso algunos vieron llamas en la turbina) una explosión del lado derecho (yo iba en el izquierdo), el avión comienza a moverse (sin desviarse de su rumbo ascendente) como temblando, las luces parpadean, y yo me imagino lo peor.
Sabés lo que es estar solo en un avión y que te pase eso? Para mí fue horrible, me encontré de repente en una aeronave llena de gente pero sola, sin saber si iba a salir viva de la experiencia. Al lado mío estaba sentado un nene de aproximadamente 8 años, paralizado como yo. Sus padres estaban sentados juntos más atrás. En un momento vino el padre y cambiaron lugares. Yo también quería estar con mi mamá! Hasta que se oyó la voz del piloto explicando lo sucedido en lo único que yo pensaba era en la palabra NO. "Esto no me puede estar pasando a mí, esto solo pasa en las pelis, no quiero que me esté pasando, no puedo creer que esté a punto de volar por el aire, no, no, quiero salir corriendo y pisar tierra firme".
Eso fue todo, subimos un poco más y el avión se estabilizó con una sola turbina funcionando. Se supone que es suficiente, pero yo pensaba en lo que pasaría si esa también fallaba. Estuvimos sobrevolando el aeropuerto cerca de una hora creo, para mí fueron años, vaciando los tanques de combustible para poder bajar.
Volvimos y nos alojaron en un hotel cerca del aeropuerto durante unas horas a la espera de un nuevo vuelo. Nos dieron una tarjeta telefonica de USD 20 y llamé a mi amiga para avisarle, estaba dormida y no entendía nada de nada.
No pegué un ojo en todo el tiempo que estuve ahí pensando en el próximo vuelo, el cual fue excelente por cierto.
Aterrizar en Ezeiza fue lo más lindo que me pasó ese año. Y que mi papá me estuviera esperando en el aeropuerto también.
Al día siguiente fui a trabajar. Al subir al ascensor me encontré con uno de los gerentes, que iba conversando con otra persona comentando el incidente. Cuando la otra persona bajó y se cerró la puerta le dije: "En ese avión venía yo". CHAN.

Etiquetas: , , , ,

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Ataques de pánico - II

Recordando todo varios años después las cosas se ven distintas, cómo no. En el momento en que se está viviendo un ataque de pánico uno puede llegar a pensar cosas totalmente inverosímiles pero que sin duda están vivitas y coleando en alguna parte de nuestro inconsciente. De repente, salen a la luz y perturban. Y ese es el momento de asumirlas, patalear y descargarse antes de que nos destruyan.
En mi caso aún no estoy segura de qué fue lo que desencadenó mis ataques. Puede haber sido el estrés laboral, aunque los primeros (aislados) episodios que sufrí fueron en una época en la cual mi trabajo era bastante tranquilo. Otra probable causa sería un incidente aéreo que viví viajando sola y que me asustó mucho, en este caso estaríamos hablando de un estrés postraumático. O habrá sido la mezcla de varios acontecimientos?
Una de mis mayores preocupaciones era imaginar que me iba a aburrir el resto de mi vida, que no iba a encontrar nada divertido para hacer, que la rutina sería mi destino. Y de hecho, algo de eso hay, porque en mi vida no hay absolutamente ninguna actividad que me llene el alma, que sirva de estímulo positivo y me haga levantar contenta de la cama todos los días. Todas las actividades lo único que generan en mí es tedio. Puedo fingir que algo me interesa y tratar de hacerlo con entusiasmo, pero es pura cáscara, en el fondo no hay nada. No pasa nada (aún).
Desde ya que mi hijita (y el/la que viene en camino) me inyecta vida en las venas a cada segundo, yo me estoy refiriendo a otra cosa. A esas tareas que lo hacen sentir a uno útil, satisfecho y feliz. A veces pienso que me equivoqué de carrera universitaria y otras creo que en realidad lo que encaré mal de entrada fue mi carrera laboral. Cuántos abogados hay que trabajan en publicidad, por ejemplo. Tal vez yo creí que me gustaba cierta actividad y con el tiempo, ejerciéndola, me di cuenta de que no. Las preguntas que quedan flotando es: entonces qué hago? Para dónde quiero ir? Se me acaba el tiempo.
Tal vez lo que lograron los ataques de pánico fue que me tomara las cosas con más calma, que no me preocupara tanto por pavadas sino por lo realmente importante. Después de la muerte de mi madre atravesé una época similar. Yo evaluaba las cosas en términos de vida / muerte y lo que realmente me importaba eran los asuntos que implicaban muerte. Así, por ejemplo, un parcial era una pavada. Estudiaba y aprobaba. No tener con quien salir era una pavada. No me iba a morir por eso. Y así supongo que como un mecanismo de autodefensa fui borrando o aplacando algunos sentimientos.

Etiquetas: , ,

lunes, 26 de noviembre de 2007

Ataques de pánico - I

Justo cuando creía que mi vida no podía ser mejor tuve ataques de pánico. Al principio fueron hechos aislados que percibí como sustos. Mi corazón se aceleraba, sentía un sudor frío en la espalda y en las manos y sobre todo mucho miedo.
Una noche en que no me podía dormir comencé a temblar, como si tuviera frío, y por más que me abrigaba no conseguía parar. Mis mandíbulas estaban tensas, apretadas, no había forma de relajarlas. Mi corazón latía a mil por hora, me transpiraba todo el cuerpo, y sentía miedo. Era un miedo sin un objeto específico, una mezcla de miedo a la muerte y miedo a lo desconocido. Lo llamé a mi papá (que vivía a 120 km) y le pedí que viniera a buscarme. Mientras esperaba mi desesperación era tal que lo único que atiné a hacer fue una lista con las cosas que quería hacer en el corto plazo. Ahora no me acuerdo lo que escribí pero eran cosas simples, del tipo: “pintar de rosa la repisa de la biblioteca”.
Hacía unos días le había dicho a mi jefe que no estaba trabajando bien, que no sabía qué me pasaba pero que no me sentía bien. Otro día sufrí mareos. El me dijo que sabía que eran tiempos difíciles y que estábamos dando mucho de nosotros pero que fuera al médico para descartar cualquier enfermedad.
Los días subsiguientes fueron una pesadilla. Mis lágrimas no tenían fin, lloraba por todo, por nada, sentía mucho miedo. Además uno se siente limitado porque no quiere salir por ahí y sufrir un ataque de repente. Hice tratamiento con una psicóloga y con un psiquiatra. Tomé pastillas durante un año y medio, hice yoga y salí adelante.
Investigando aprendí que esto se llama trastorno de ansiedad, hay diferentes tipos y mucha gente que lo sufre. Uno cree que está cara a cara con la muerte y sin embargo todos los resultados de los análisis son normales. Y por más que te lo expliquen lleva tiempo asumirlo y aprender a controlar los ataques. Hay técnicas que sirven pero en mi caso no fue soplar y hacer botellas, tuve que practicar e ir ganando seguridad paso a paso.
Pero se sale.
Hace unos días le pasó algo parecido a mi hermana. No sé si tan fuerte como a mí pero se asustó. Mi papá ya está canchero, pobre. Entre las dos no hacemos una.

Etiquetas: , , ,