viernes, 3 de agosto de 2007

Mi vecina es una diosa

Mi vecina es una diosa, pero diosa diosa, no solamente de las que son lindas y se creen lindas, sino que a nivel pueblo es considerada la más linda, desde que tengo uso de razón.
Sinceramente su cara es muuuuy linda, su cuerpo también, aunque como todas las que pasamos los treinta y algún embarazo mejor no mirarlo de cerca. Ella se da cuenta y mientras se pasea por la pileta se pone unos bellos pareos o shorts que tapan la cola y caderas. Es obvio que no quiere que le vean esa parte, es su punto débil.
Nunca la vas a ver sin sus anteojos negros, jamás se los saca. Y con razón: una vez la vi de cerca sin ellos y tiene unas patas de gallo bárbaras. Eso si, desde septiembre hasta marzo se pasa el día entero tomando sol, horas y horas de rayos ultravioletas. Así consigue un bronceado espectacular, parejo, duradero y muy sentador. Cómo hace para que no le quede la marca de los anteojos en la cara no lo sé.
Tiene un trabajito administrativo por las mañanas en la oficina de su cuñado, al cual va vestida como voy yo a un casamiento. No sé si la ropa es buena, pero de lejos se ve espléndida. Nunca una mancha, nunca un accesorio fuera de lugar, nunca un tropezón con esos tacos, aunque entre y salga de la casa y el auto cien veces en el día (nuestra calle es de tierra).
De vez en cuando se la ve barriendo el garage, pasando el plumero a los postigos o limpiando vidrios, sin embargo no veo que adecue su vestimenta a dichas tareas, sigue de punta en blanco. Supongo que muchas actuarían de forma similar con la ayuda de sus dos empleadas domésticas.
Sumen a eso una personalidad carismática. Resultado: irresistible.
Aclaro: esto es lo que se ve de afuera, de ningún modo tengo acceso a su intimidad.
En ese aspecto mi vida es totalmente opuesta. Ya ni me acuerdo cuándo compré la ropa que uso, no voy a la peluquería, no voy a la manicura ni pedicura ni depiladora, si tengo que limpiar la casa uso ropa adecuada porque siempre me ensucio o la rompo, al subir y bajar del auto me mancho los pantalones con tierra, lo mismo si me saltan mis perras. Ni hablar del trabajo: 9 horas por día en la oficina, vestida con lo primero que encuentro en el ropero. Recibo ayuda de una sola empleada doméstica que viene por las tardes a cuidar a mi chiquita y que limpia mientras la nena duerme (si no es que falta por hache o por be).
No tengo tiempo ni de ponerme a pensar en mi apariencia, ni me importa, total quién corno me mira? Qué me importa incluso que me miren y piensen “qué mal se viste” o “podría vestirse mejor”? Vale la pena vivir como diosa? Está bueno llamar la atención con la apariencia física? Qué se siente al sentirse aceptado u observado por todo el mundo?
Antes de ayer la ví a ella caminando por la calle y a la vez miré mi reflejo en el espejito del auto, no pude evitar la comparación... Y salí perdiendo.

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2 comentarios:

A las 5 de agosto de 2007, 4:37 , Blogger Otra vez a viajar al olvido... ha dicho...

hola, te convido a leer mis poesias (historias cortitas)...

 
A las 8 de agosto de 2007, 10:18 , Blogger El Analista ha dicho...

No es que la apariencia sea el eje, pero tampoco me parece del todo correcto el dejarla totalmente de lado, a vos se te acercaran por lo que sos, eso es sabido, pero para vos misma regalarte el cambio de ir arreglandote quizas no sea descolgado, es una forma de cambiar. No es autobombo, solo que te servira de ejemplo de como pienso, si podes y queres leete
http://leaquelesirve.blogspot.com/
2006/08/dime-lo-que-ves-te-dir-quien-eres.html

 

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