viernes, 28 de septiembre de 2007

Historia amorosa - III

El cuarto, el cuarto, el cuarto. Cuánto lo amé, cuánto lo necesité, cuánto lo soñé, cuánto lo extrañé, cuánto me lastimó. Te diría que fue un quiebre en mi vida porque después de él ya nunca volví a ser la misma.
No sé cómo explicar todo lo que pasó. Voy a ir escribiendo de a poco porque me desborda y un solo post no alcanza para contarlo. Tampoco quiero dar demasiados detalles porque no es mi intención que alguna persona conocida lea esto y me descubra, uno nunca sabe quién lee sus posts.
Es el hermano de mi amiga por lo tanto no hubo principio en nuestra relación, no sé cuándo lo conocí. Los primeros recuerdos que vienen a mi mente se remontan a la niñez, estar jugando con ella y él revoloteando por ahí, siempre tratando de romper algo, de molestarnos y divertirse a costa nuestra como cualquier hermano menor. Sí, es menor que yo.
Como ya te expliqué yo pasaba mucho tiempo con ella y era como una integrante más de la familia en mi relación con sus padres, hermanos, tíos y primos. Yo no sentía nada especial por él en ese entonces, aunque tal vez ocupaba uno de los últimos puestos en el ranking de candidatos que me armaba mentalmente. Es difícil de explicar pero su personalidad generaba en mí rechazo y atracción a la vez. Por un lado lo veía muy inmaduro, intelectualmente un poco chato, charlatán y un poco sanatero. Pero por otro lado su simpatía, generosidad, su vivir despreocupado y sensibilidad despertaban mi interés cada día más. Me daba cuenta de que su presencia muchas veces me intimidaba y eso solo me sucede cuando alguien me interesa y me gusta.
A veces aparecía en mis fantasías pero por razones obvias yo ponía freno de mano. No quería mezclar las cosas. Aparte no tenía ni pista de sus sentimientos hacia mí, a veces parecía que sí, otras que no. Tenía un poco de miedo de confundirme porque él era de esos tipos que tienen amigas por todos lados pero no transan con ninguna porque sí. Y si yo me estaba imaginando una película que no era cierta? Con él no me podía arriesgar. Después de todo éramos como hermanos, compartíamos la intimidad de nuestras vidas cotidianas como si nada y nos queríamos mucho. No quería equivocarme con él por nada del mundo porque lo que estaba en juego no era poca cosa.
Para mí fue el cuarto pero yo no supe que tuviera novia antes de estar conmigo. Solamente me enteraba de algunas pibas que gustaban de él o que le gustaban a él porque las hermanas y amigos lo cargaban. SIN EMBARGO, todos los que lo conocíamos sabíamos que X estaba enamorada de él, y por alguna razón que nunca llegué a comprender, él no le daba más bola que a cualquier otra. Y por alguna razón que ni ahora comprendo, muchos años después se casaron.
Para mí todavía es una herida abierta y te juro que por más cicatrizante que le pongo NO CIERRA. Caramba.
Continuará...

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2 comentarios:

A las 1 de octubre de 2007, 10:49 , Blogger El Analista ha dicho...

Humm, me llama la atención que después de tanto tiempo siga siendo una herida y no un simple recuerdo

 
A las 1 de octubre de 2007, 14:22 , Blogger | Perla | ha dicho...

Mais oui.
Tal vez porque el olvido a la fuerza es muuuuy doloroso, horrible.

 

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