jueves, 6 de septiembre de 2007

Timidez

Con el tiempo he perdido algunas cosas y he ganado otras. Una de las que perdí es la capacidad de hablar frente al público, frente a una masa de gente que me está mirando y escuchando, sin importar la cantidad de personas.

Cuando yo era chica recuerdo haber pedido varias veces ser la guía en misa; leía sin problemas las lecturas o cualquier cosa que me dieran. Me gustaba, me sentía importante!. Lo mismo me sucedía cada vez que tenía que tomar parte en algún acto.

En secundario, en cambio, una vez tuve que leer un texto no me acuerdo de qué en el salón de actos frente a los demás alumnos y de repente sentí “pánico escénico”: sudor frío por todo el cuerpo, taquicardia, temblor en las manos y labios, transpiración en las manos, cachetes colorados. Espantoso, y eso que no estaba arriba del escenario. Quería terminar lo antes posible y hasta llegué a saltearme varios párrafos para lograrlo. Me parecía que todos me miraban y pensaban que era una ridícula, cuando lo más probable era que tuvieran un embole bárbaro y quisieran irse cuanto antes.

En la facu esta situación se repitió varias veces. Por ejemplo aquella vez en la que los alumnos llevamos varios artículos de diarios y revistas para comentar. Estábamos sentados en los pupitres formando una ronda y todos nos veíamos las caras. Cuando llegó mi turno empecé con lo mismo, revoleé algunos de los papeles que tenía, mencioné algunos títulos pero nunca comenté el contenido, nunca demostré lo que sabía.

Esto es muy frustrante. Cómo puede ser que yo no logre exponer mis ideas claramente frente a los demás? No hay dudas de que las tengo, de que algunas son buenas, y sin embargo me inhibo de una manera tal que me paralizo; en el momento sólo puedo pensar en salir lo antes posible de esa situación y no en dar a conocer lo que sé o mi opinión.

Claro que hay excepciones, tanto en la facu como en algún trabajo sí lo pude hacer, previas noches de insomnio pensando en cómo resultaría todo. Realmente no creo tener un motivo real para reaccionar así, de dónde surge esto? Es algo involuntario o yo misma lo creo como mecanismo de defensa? Inevitablemente la timidez o como quiera llamársele me aisla aún más.

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3 comentarios:

A las 6 de septiembre de 2007, 12:40 , Blogger El Analista ha dicho...

Sospecho que la clave esta en lo ultimo que decis, aislar. Ciando eras chica no importaba la exposicion, en algun momento algo te hizo sentir debil ante el resto y eso te hace aislarte o buscar pasar desapercibida: Bueno, que se yo, si soy analista de sistemas, no te arreglo formateando el cerebro, jeje, besos

 
A las 6 de septiembre de 2007, 15:59 , Blogger Irantzu ha dicho...

No sabes la de veces que he sentido lo mismo... es como que empiezo bien, pero de pronto me escucho y me siento ridícula, y pienso "están todos aburridos" y sólo quiero terminar muy rapido!
Y después (como tú) me pregunto ¿por qué?
No sabes las veces que me he dicho "de que me sirve saber que soy inteligente, y que la gente me lo diga, si no me tengo confianza en ciertos casos?"...
Ahora lo estoy superando muchísimo...
Creo que son claves dos cosas:
-una es dominar el tema del que se habla, tener la seguridad de conocerlo bien.
-la segunda, presentar el tema a gente interesada!!! Porque lo peor lejos es cuando tenías que hablar de un tema que ni a ti te despertaba interés, delante de todos tus compañeros, y tu sabias que ellos solo querian dormiiiiir, y tu ahi adelante "blah, blah, blah".. odio esa sensación!
Creo que no te he ayudado mucho, pero al menos puedes saber que no eres la única sintiéndose así.
Ah! Un consejo que me sirve mucho: tomate todo con humor! Una equivocación, los nervios, todo, riete de ti misma... piensa que en 1 semana ni te acordaras de lo que tuviste que hablar, todo pasa!

 
A las 6 de septiembre de 2007, 17:09 , Blogger | Perla | ha dicho...

Analista,
Aprenda a formatear cerebros!! Le dibujo el contenido y me lo formatea como yo quiero porfi!! Se llenaría de $$$.
Irantzu,
Creo que dominando el tema del cual se habla hay medio trecho recorrido, pero no es justo que cuando no lo hacemos del "todo" no nos sintamos seguros. Hay tanta gente que puede hacerlo y no le tiembla ni un dedo...
Cuando no me prestan atención (cosa que sucede muy a menudo) simplemente me callo. Y la capacidad de reírme de mí misma es algo que también he perdido con los años, tengo que trabajar un poco para recuperarla, es muy sana.

 

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